Reflexión 2025

To read this blog in english, click on the following link.

Si me preguntaran qué significó 2025 para mí, respondería con una sola palabra: Dios. Para mí, este año no comenzó el 1 de enero, sino el 24 de diciembre de 2024. En ese momento me encontraba cargando muchas frustraciones: situaciones personales, trabajo, negocios, el fin de relaciones, amistades y colaboraciones, así como un profundo sentimiento de abandono, incluso dentro de comunidades que había servido. Todo se acumulaba como una bomba a punto de explotar, y me sentía estancado. Aunque siempre creí en Dios, mi fe había sido un camino de subidas y bajadas.

En la víspera de Navidad, sentí curiosidad por asistir a la misa de medianoche de la Iglesia Católica. No practicaba el catolicismo desde que me alejé en 2009, aunque había asistido ocasionalmente a misa. Después de orar y reflexionar, decidí ir. Al llegar a la iglesia, rompí en llanto. Me sentía agotado y decepcionado por proyectos, relaciones y situaciones que ya no se alineaban con mi propósito. Aquella noche marcó un punto de inflexión: un momento de entrega y un renovado deseo de fortalecer mi relación con el Señor.

El 2025 se convirtió en un año de profunda reflexión y reenfoque espiritual. Completé la catequesis para retornar plenamente a la fe católica. Había sido bautizado de bebé en Puerto Rico y recibido mi primera comunión en séptimo grado, pero aún no había recibido la confirmación. Sentí la necesidad de completar ese compromiso y cerrar el proceso de los sacramentos de iniciación.

Enfrenté retos, especialmente después de años asistiendo a iglesias protestantes y de un período en el que estuve completamente alejado de Dios, alimentando el ego e intentando imponer mi voluntad para cumplir mis metas de vida. Me adentré en filosofías que, con el tiempo, comprendí que me estaban alejando del Señor y de Su propósito.

A pesar de estos desafíos y de los procesos cotidianos que también enfrentaba, logré completar la catequesis y recibir el sacramento de la Confirmación el 14 de mayo de 2025, pocos días después de la elección del Papa León XIV el 8 de mayo. Fue un momento profundamente significativo que renovó mi espíritu y clarificó mi propósito.

A lo largo del año enfrenté desafíos y retrocesos. Luché con mis metas, probé distintos caminos y no logré todo lo que me había propuesto. Sin embargo, alcancé la meta más importante: regresar a la Iglesia y entregar mi vida al Señor. Aprendí a enfocarme en lo que verdaderamente importa —la fe, la salud, las relaciones y el propósito— y a soltar aquello que me distraía o me alejaba de ese llamado.

Durante siete meses de este año me alejé de las redes sociales para proteger mi paz y mi salud mental, y para reflexionar sobre el rumbo que estaba tomando. Exploré distintas oportunidades, incluyendo el estudio del trading, pero finalmente regresé al coaching: reconstruí mi sitio web, continué mi certificación como coach de vida e integré el coaching de forma más natural en mis relaciones.

Este año también me dio espacio para probar cosas nuevas: tomé clases de salsa, leí más libros y exploré diferentes actividades. Incluso comencé a coleccionar LaserDiscs, logrando conseguir los cortes teatrales originales de Star Wars. Estos pequeños placeres me recordaron la importancia de detenerme y apreciar los momentos simples.

Al mismo tiempo, atravesé una pérdida de identidad, ya que muchas cosas que definían una etapa de mi vida llegaron a su fin: relaciones, colaboraciones, proyectos y roles en los que había invertido profundamente. Soltar no fue fácil, pero marcó el inicio de una nueva fase: aprender a confiar más en Él y entregar mi vida completamente a Su voluntad.

Mi labor y perspectiva en torno al autismo también evolucionaron. A pesar de la decepción que sentí ante ciertas dinámicas dentro de ese espacio, sigo profundamente comprometido con acompañar a familias e individuos impactados por el autismo, especialmente aquellos con autismo severo. He servido a estas familias por más de 11 años, y este trabajo continúa siendo parte esencial de quien soy, no una tendencia ni una marca.

Este año también me regaló hermosas oportunidades para conectar con personas en la vida real. Conocí gente nueva, fortalecí lazos y cuidé de mi salud a través de distintas actividades. Todo esto me recordó la importancia de la presencia, el bienestar y las relaciones auténticas.

A lo largo de este proceso crecí en humildad y claridad de propósito. Aprendí a soltar el orgullo, las expectativas y los apegos que ya no me servían, y desde ese lugar comencé a acompañar a otros con mayor intención. También deseo pedir disculpas a cualquier persona a la que haya podido ofender, de manera intencional o no, en lo personal o profesional.

Quiero expresar mi profunda gratitud a mi parroquia All Souls Catholic Church en Sanford, Florida, a Padre Jeremiah y Padre Luis, así como a mi padrino de Confirmación Eric Labrador, a Gualberto Rodríguez, y a mi familia y amigos por su amor y apoyo constante.

Espero con ilusión lo que Dios tiene preparado para el 2026 y continuar sirviéndoles como tu coach de vida con proposito.

Feliz Navidad y Bendecido Año Nuevo.

Dios los bendiga,

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Translate »